Guía de

Guadalupe

Información general

Comarca:  Villuercas Ibor y Jara
Provincia: Cáceres
Habitantes: 2227 Hab.
Telf. Ayuntamiento: 927367006

La Puebla. El origen de este municipio enclavado en la comarca de las Villuercas, está ligado al hallazgo de la imagen de Virgen de Guadalupe a finales del S.XIII o a principios del S.XIV. Fue encontrada por el vaquero Gil Cordero en las márgenes del río Guadalupe. Hasta ese lugar había llegado cinco siglos antes desde Sevilla acompañada por las re...

La Puebla. El origen de este municipio enclavado en la comarca de las Villuercas, está ligado al hallazgo de la imagen de Virgen de Guadalupe a finales del S.XIII o a principios del S.XIV. Fue encontrada por el vaquero Gil Cordero en las márgenes del río Guadalupe. Hasta ese lugar había llegado cinco siglos antes desde Sevilla acompañada por las reliquias de San Fulgencio y Santa Florentina, reliquias que fueron enterradas en la vecina localidad de Berzocana.

Las primeras noticias, datadas en 1340, nos hablan de un otorgamiento de terrenos por parte del rey Alfonso XI a aquellos vecinos que se habían instalado, tiempo atrás, junto a la ermita de la Virgen de Guadalupe. En 1347 existe otro documento que menciona ya el nombre de "Puebla del dicho lugar de Santa María de Guadalupe". Escasamente un par de años después, el rey concedería al Prior del Santuario "El Señorío de la Puebla", título éste que tendría vigor hasta el año 1820. El rey Pedro I, en 1368, concedió a la Puebla de Guadalupe una feria ganadera durante 20 días, predecesora de "la feria" que celebramos cada año del 6 al 8 de Septiembre.

La orden Jerónima se encargo de la custodia del Monasterio desde el 1389 hasta el 1835. La Puebla está situada en la falda meridional del cerro de Altamira, ramificación de la Sierra de las Villuercas. Tiene 648 metros de altitud y desde su fundación ha sido siempre tierra extremeña, adscrita en 1833 a la provincia de Cáceres. Antiguas casas y viejas calles, con típicos soportales de madera y balcones floridos evocan tiempos de austeridad y alegría. En la parte baja de la población, la calle Sevilla, la plazuela de los Tres Chorros, la Fuente del Angel y el Arco de las Eras, con algunas edificaciones de los siglos XIV y XV forman un conjunto de confortante belleza medieval. La parte alta o Barrio de Arriba también tiene su peculiar atractivo: las calles Nueva, Real, Pasión, Logroño, Corredera, son las más significativas e históricas.

Colegio de los infantes i de gramática. En el siglo XVI fue levantado el Colegio de Infantes par el estudio del canto y de gramática y para el servicio de la liturgia solemne en el que se educaban en régimen de internado 50 becarios. Para mantener la liturgia de las horas en un ambiente de suntuosa solemnidad, los monjes, además de su participación diaria en el canto y la salmodia, regulada por normas muy precisas y costumbres de coro, tenían en Guadalupe, desde los primeros años del monasterio la Capilla de música o Schola cantorum y la Escolanía de niños. Completaban el conjunto musical litúrgico otros cantores contratados por el monasterio para reforzar con sus voces e instrumentos la capilla musical en las grandes solemnidades. El humilladero, la Casa de Mirabel. Fuera de la población podemos ver el patio mudéjar de la Granja de Mirabel, que se puede visitar los jueves, y el templete de principios del siglo XV llamado del Humilladero, dedicado a la Santa Cruz. Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe. Fue declarado, por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad, el 11 de diciembre 1993. Todo el conjunto,.junto con La Puebla fue declarado Monumento Historico Artístico en 1943. Los monjes Jerónimos gobernaron el monasterio durante más de cuatro siglos (1389-1835). Entre 1835 y 1908 el monasterio pasó a depender de diferentes párrocos y sufrió un enorme deterioro. En 1908 fue entregado a la Orden Franciscana que tuteló su restauración y conservación hasta nuestros días. Un antiguo cronista guadalupense, fray Diego de Ecija, monje en el monasterio entre los años 1467 y 1534, escribió un códice que fue editado, en 1953, en Cáceres. Ecija recoge la tradición oral de los monjes más viejos sobre las etapas de creación y desarrollo del monasterio: "Y así parece haber sido esta iglesia edificada tres veces: la primera fue la choza o eremitorio, que se hizo cuando la imagen fue hallada por los clérigos de Cáceres.

El primer custodio del santuario fue Pedro García "tenedor de la eglesia e hospital de Sancta María de Guadalupe", que muere hacia 1330, y que recibió donativos y mandas, para engrandecer la ermita o choza primitiva en la que alojaron la imagen tras su hallazgo por el pastor.

En 1329, los criados de la iglesia de Guadalupe ya efectuaban labores en tierras de Alía, aldea próxima a Guadalupe, con doce pares de bueyes; pues cubrir las necesidades del creciente número de peregrinos exigía gastar grandes cantidades de grano. Antes de que Alfonso XI otorgara privilegios para pastos y labrantías, Guadalupe ya había alcanzado un gran impulso debido a los ingresos procedentes de sus visitantes y de las donaciones recibidas en los pueblos a donde acudían los demandadores del monasterio. Alfonso XI, en su primera visita a Guadalupe, hacia 1330, mando ensanchar la primitiva iglesia, le otorgó varios beneficios económicos y ordenó edificar a su alrededor hospitales o albergues para peregrinos.

Hacia 1336 la iglesia quedó convertida en espacioso templo de estilo mudejar toledano. Toribio Fernández de Mena, procurador del cardenal Pedro Gómez Barroso, titular del beneficio del santuario, fue el encargado de cumplir el real mandato. El santuario estaba adscrito al curato de Alía, en el arzobispado de Toledo. Alfonso XI mandó señalar los términos del santuario de forma que Guadalupe quedó totalmente emancipada de Talavera, según carta del rey a don Fernán Pérez de Monroy dada en Illescas el 3 de diciembre de 1337, que fue confirmada diez años después mediante otra carta, cartas que son tenidas como las actas fundacionales de la Puebla de Guadalupe.

El rey volvió a Guadalupe poco después de la victoria del Salado (20.10.1340) y ofreció varios trofeos. En el año 1348 concedió la independencia del poder real a la Puebla con lo que dejó su condición de realengo y el señorío de Guadalupe fue sometido a la autoridad eclesiástica y civil del prior. Toribio Fernández, primero como procurador del cardenal y luego como segundo prior secular, se encargó de esta nueva ampliación del santuario entre los años 1341 y 1367. La iglesia fue ensanchada en sus partes contiguas con nuevas edificaciones, imprimiendo al conjunto un cierto aire de fortaleza y quedando inalterado el perímetro del templo construido hasta 1336, que es el recinto de la iglesia actual.

Duró el mandato de Toribio Fernández de Mena hasta 1367. Su cuerpo descansa en el santuario, que él con todos sus esfuerzos había edificado bajo la dirección del maestro Alfonso, identificado como Pedro Alonso Hernández. Le sucedió don Diego Fernández. Durante su mandato, Enrique II, y Juan II ampliaron las prerrogativas reales concedidas al monasterio. Cierra el ciclo de priores seculares don Juan Serrano, que gobernó durante seis años a través de su procurador don Juan Millán y que fue el que en 1389, una vez nombrado obispo de Segovia, hizo entrega del monasterio a la orden de los jerónimos.

Los Franciscanos llegaron a Guadalupe el 7 de noviembre de 1908. Por real orden de Alfonso XIII se les hizo entrega del santuario y del monasterio, iniciándose una nueva época en la larga y fecunda historia del monasterio. Los franciscanos en ochenta y cinco años, de paciente y tenaz labor, consiguieron que el monasterio recobrara, no solo su antiguo esplendor, sino que mejoraron el que tenía al abandonarlo los jerónimos.

El 12 de octubre de 1928 la Virgen fue coronada canónicamente por el cardenal primado de España, en presencia del rey Alfonso XIII, del gobierno de la nación, del clero y del pueblo (o viceversa...del pueblo, del clero etc.) El santuario fue elevado a los honores de basílica en 1955 y honrado con la visita de Juan Pablo II el 4 de noviembre de 1982. Bajo los distintos gobiernos del general Franco el Monasterio recibió anualmente ayudas económicas constantes que hicieron posible que el monasterio recobrara, en gran medida parte de su antiguo esplendor. Francisco Franco visitó el Monasterio en varias ocasiones a lo largo de su largo mandato.

A partir de la época autonómica española el monasterio entró en un periodo de grandes reformas, restauraciones y actividades culturales. El 28 de julio de 1992, dentro de las celebraciones del V Centenario del descubrimiento y evangelización del Nuevo Mundo, el Real Monasterio fue honrado con la medalla de Extremadura, y en 1993 fue declarado Patrimonio de la Humanidad.

El monasterio, que desde 1340 goza de del título de Real, a largo de su historia ha recibido la visita de los reyes españoles y los códices de los archivos monacales son un memorial de reyes peregrinos de la santa casa. Alfonso XI, Pedro I, Enrique II, Juan I, Enrique III, Juan II, Enrique IV y su madre María de Aragón, cuyos cuerpos descansan junto al altar mayor; son nombres de reyes que la historia ha vinculado a esta imagen, por sus favores, dádivas y privilegios otorgados en diversas ocasiones.

Sobresale el fervor de los Reyes Católicos que, con sus repetidas visitas, se cuentan hasta veintidós, y sus peculiares vinculaciones, fraguaron junto al trono de Nuestra Señora de Guadalupe los mejores fundamentos de la hispanidad. Son famosas algunas de las actuaciones de estos monarcas. En 1486 recibieron allí a Cristóbal Colón, que por aquel entonces suplicaba el favor regio para la gran aventura del descubrimiento, visita que se repitió dos años después.

Finalizada la conquista de Granada, los dos monarcas estuvieron descansando en Guadalupe. También peregrinó al monasterio Miguel de Cervantes tras su participación en la batalla de Lepanto. Los reyes de la Casa de Austria, en su mayoría, fueron devotos y visitantes del santuario, la tradición se rompió con los reyes de la Casa de Borbón, y aunque estuvieron relacionados con el monasterio a través de cartas , concesiones y privilegios, no peregrinaron a Guadalupe , hasta que, en 1928, Alfonso XIII acudió a la coronación canónica de la imagen de la Virgen como Reina de las Españas.

En 1961 y en 1965, el entonces príncipe don Juan Carlos visitó el santuario. En 1978, ya como rey visitó de nuevo el monasterio con la Reina, en el marco de la visita de los nuevos monarcas a Extremadura. Visitas que se han repetido durante su reinado.

El Templo-Basílica. El recinto del templo ocupa una superficie de 1.170 metros cuadrados, es de estilo gótico-mudejar. Primero se construyó la iglesia a partir de la ermita primitiva y se le fueron añadiendo varias construcciones después de la batalla del Salado (1340). En el siglo XVIII se introdujeron algunas reformas barrocas de la mano de Manuel de Lara Churriguera, que más tarde hubo que deshacer, en parte, para devolver la primitiva luminosidad al templo, aunque no se pudieron recuperar los frescos originales. Tiene tres naves, prolongándose la central hasta el testero del coro alto. Por las tres naves corre una elegante verja de hierro, obra de los maestros rejeros de la Orden de Santo Domingo, fray Francisco de Salamanca y Juan de Avila, de los años 1510-1514. Singular importancia tiene la capilla mayor o presbiterio.

En 1618 fue inaugurado el retablo mayor, en madera de borne, de líneas prebarrocas. Fue trazado por Juan Gómez de Mora y ejecutado por el famoso escultor Giraldo de Merlo, que labró las esculturas y altos relieves, ayudándole, en su ornamentación y dorado, el hijo del Greco, Jorge Manuel Theotocopulos y otros artistas. A ambos lados de la capilla mayor están los sepulcros de la reina María de Aragón, primera esposa de Juan II de Castilla, y de su hijo Enrique IV, hermano y antecesor de Isabel la Católica que, pese a su desastroso reinado, fue destacado protector del real sitio. Los cuerpos momificados de madre e hijo descansan detrás del retablo. Las estatuas orantes de ambos reyes son de Giraldo de Merlo.

El sagrario, una verdadera joya de historia y de arte que ennoblece el centro del altar mayor, fue, hasta su donación al monasterio, un escritorio de Felipe II, hecho en Roma, en 1561, por Juan Giamín. El Coro Fue construido en el siglo XIV y la fantástica sillería, trabajada en madera de nogal por Alejandro Carnicero, en el XVIII. Tiene dos órdenes de sillas: 49 en la parte superior y 45 en la parte baja. Entre el menaje del servicio coral, llama la atención un fastuoso facistol de hierro repujado, del siglo XVI, que fue reconstruido dos siglos más tarde.Tiene un grandioso Organo monumental, construido por la Casa Walcker de Alemania en 1924 y restaurado a fondo en 1993 por la misma casa dentro de las mismas cajas barrocas del siglo XVIII. También tiene este coro un órgano menor, reconstruido en 1986 por el organero don José Antonio Azpiazu.

Las Capillas. Hay en el templo varias capillas: En la de Santa Ana se encuentra el sarcófago de los Velasco, de 1467, y una pila bautismal labrada en bronce en 1402. El lienzo del retablo representativo de la familia de la santa fue pintado en el siglo XVI por Pablo de Céspedes. El recinto del templo comunica con la capilla de Santa Paula, construida en el siglo XIV. Según parece, en ese lugar estuvo la primitiva ermita de la Virgen. Tras el arco de la nave de esta capilla está la de Santa Catalina, construida en el siglo XV. Las estatuas de ambas santas son de Giraldo de Merlo. También son dignas de mención las esculturas orantes de los príncipes portugueses don Dionis y de su esposa doña Juana de Castilla, de autor desconocido. En la "alacena de la plata", además de una rica colección de vasos y objetos sagrados, se encuentra un elegante ostensorio procesional, de plata repujada, de más de 1,50 metros de altura. La Capilla de San Gregorio ocupa la parte baja de la torre primitiva del santuario, edificada en el siglo XV, alberga el sepulcro de don Juan Serrano, último prior secular del santuario que después fue obispo de Sigüenza. El lienzo del retablo con la figura del santo es obra de Pedro de Villafranca, siglo XVII. Detrás del ábside del templo hay una capilla del siglo XVII, llamada de los Siete Altares, frente a su entrada se encuentra el sarcófago de doña María Guadalupe Lancaster, duquesa de Aveiro, benefactora del Monasterio y muerta en 1715.

Claustro Mudéjar. Fue construido a finales del Siglo XIV, en el lugar que antes ocupó la plaza de armas o de defensa del santuario, tiene una superficie aproximada de 1.680 metros cuadrados. En el centro del jardín se eleva un airoso templete, de planta cuadrada erigido en 1405 por fray Juan de Sevilla, monje del monasterio, y en ella se elevan el arte gótico con el árabe. Este claustro comienza en la portería y con la capilla de San Martín que es la primitiva sala capitular del convento. A la izquierda de la entrada de esta capilla nos encontramos con una suntuosa escalera del siglo XVI de estilo plateresco, a la izquierda comienza la escalera principal del monasterio que conduce al coro y a las dependencias de la fachada del templo. Preside el interior de la portada una imagen de María finamente labrada. Siguiendo la galería baja, frente al antiguo refectorio, hay un antiguo Lavatorium que conserva todavía el antiguo alicatado de vidriados alizares. En la galería baja de este claustro, colgados de sus muros, penden 29 cuadros de traza antigua que pintó fray Juan de Santa María, monje sacerdote del monasterio, muerto en 1670. La temática de estos cuadros alude a la historia y prodigios de la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe. Al final del claustro se encuentra el sepulcro de fray Gonzalo de Illescas, obispo de Córdoba que murió en 1460. Es una estatua yacente esculpida en el siglo XV por Egas Cueman.

La Sacristía del Monasterio de Guadalupe. La sacristía de Guadalupe es famosa en la historia del arte, es una de las joyas más bellas del monasterio. Tres son las piezas de este recinto, antesacristía, sacristía y capilla de San Jerónimo La antesacristía Este recinto cuadrado ocupa el espacio la antigua sacristía, su arquitectura es gótica y contiene pinturas del siglo XVII, destacando, de Juan Carreño de Miranda, los del rey Carlos II y de su esposa la reina María Luisa de Orleáns y el de el cardenal Seba Melini, que donó los cuadros en 1683. También están los cuadros de la duquesa de Aveiro con sus tres hijos y uno del martirio de San Lorenzo. La Sacristia Fue edificada, según planos del carmelita descalzo fray Alonso de San José, entre los años 1636-1645 y es la "reina de las sacristías españolas" por su magnificencia. La nave, de planta rectangular, de 28 metros de largo por 7.5 de ancho y 12 de alto, se divide en cinco bóvedas de medio punto, decoradas con pinturas barrocas que evocan la vida de San Jerónimo. En la estancia lucen majestuosos los cuadros de Francisco de Zurbarán, pintados en Sevilla, que muestran ocho escenas de la vida del monasterio. La Capilla de San Jerónimo. El cuerpo de la sacristía acaba con la capilla de San Jerónimo. Varios cuadros, también de Zurbarán, cuelgan de sus muros: "Las tentaciones de San Jerónimo" y "Los azotes en el juicio de Dios", "Apoteosis de San Jerónimo". En el centro de la capilla, pendiente de la cúpula está el Fanal de Lepanto que don Juan de Austria arrebatara a los turcos y que Felipe II envió a Guadalupe en 1577. La última restauración del conjunto descrito tuvo lugar entre los años 1992 y 1993.

El Camarín de la Virgen. Esta es la estancia más sorprendente del Monasterio. Es una maravilla del barroco español, tiene forma de cruz griega y fue construida por Francisco Rodríguez que, tras ocho años de intenso trabajo, la terminó en 1696. El decorado fue completado entre 1736 y 1739. En las oquedades de cada uno de los cuatro pilares hay dos hornacinas separadas escudos y, en ellas, están las esculturas barrocas de las Mujeres Fuertes de la Biblia: María la profetisa, Débora, Jael, Sara, Ruth, Abigail, Esther y Judith que fueron colocadas en 1736. En ese mismo año Pedro José de Uceda, pintor sevillano, decoró los muros del camarín con numerosas alegorías marianas. En el testero de los ábsides, decoran el recinto nueve cuadros de Lucas Jordán que fueron realizados por encargo de Carlos II. Los duques del Infantado ofrecieron en 1731 la lámpara de cristal de roca de Bohemia que completa la ornamentación del camarín. Comunicada y contigua al camarín está el trono de Nuestra Señora. Fue construido en 1953, según los planos del arquitecto don Luis Menedez Pidal. En la parte alta interior, sobre la puerta, aparece el escudo de España y en otros compartimentos, los escudos de varios conquistadores y descubridores del Nuevo Mundo.

Claustro Gótico. El cuarto cuerpo del Monasterio está formado por el claustro gótico y las dependencias adyacentes al mismo. Forma un amplio rectángulo, de cerca de 1000 metros cuadrados, con tres órdenes de arcos, sobresaliendo por su ornamentación, lujosa en calados, los del piso principal. Las galerías son esbeltas, dominando la elegancia del flamígero sobre el gótico-mudéjar. En el centro hay un romántico pozo-cisterna obra de Juan Torrollo. El claustro fue construido entre los años 1519, Carlos V tenía solo 19 años, y 1533, durante los prioratos de fray Juan de Siruela, uno de los prelados más insignes que han regido el Monasterio y la puebla de Guadalupe. Se construyó bajo planos de Antón Egas, Alonso de Covarrubias y Juan Torrollo. En tiempos se llamó el Claustro de botica, ya que durante muchos siglos lo que hoy son comedores de la hospedería y confortables habitaciones para turistas fueron farmacia y enfermería. Durante la exclaustración de los Jerónimos, el claustro llegó casi a desaparecer. Fue vendido en pública subasta, en el siglo XIX, y destinado a vivienda de particulares. La comunidad Franciscana, con la generosa ayuda de insignes bienhechores lo salvó de una ruina inminente, destacó la contribución de don Pedro Caro, marqués de la Romana, que adquirió el inmueble en 1909.

FIESTAS:

- Día del Hábeas.
Como en tantas localidades cacereñas, celebra esta fiesta en honor del Corpus.

- San Juan. Día de la Virgen de Guadalupe.
Se celebra el 8 de septiembre.

 
 
Nota:
Nuestras bases de datos están en constante actualización. Si ha encontrado algún error en esta página, puede comunicarnoslo usando este formulario.
Alojamientos
Restaurantes

Ver todos los restaurantes de Guadalupe »

Lugares para visitar
Más información
Otras poblaciones de la comarca
Buscar

Elige el pueblo o la comarca que deseas consultar:

Selecciona pueblo

O comarca

O Busca por palabras:

Si se hospeda en Barcelona, encuentre los mejores hoteles en Barcelona a través de Expedia